El programa radial «Voz Viva de Mujer» del 9 de julio, conducido por Consuelo Sotelo en Radio Stereo Villa, tuvo como invitadas a integrantes de la Asociación Arena y Esteras, quienes dieron a conocer cómo se viene implementando el proyecto “Sabiduría de los Mayores”, que busca fortalecer los saberes tradicionales y su transmisión a las nuevas generaciones.
La coordinadora Ana Sofía Pinedo y comunicadora Paloma Arauco, ambas de Arena y Esteras, compartieron su visión sobre el proyecto y su impacto en las comunidades urbanas. “Hicimos de las artes una herramienta para volver a ser comunidad. A lo largo de los años viajamos a las comunidades rurales, reconociendo a nuestras familias migrantes tuvieron que dejar todo por ese sueño de progreso, y nosotros, la siguiente generación, sentimos la necesidad de volver al origen y aprender de nuestra cultura”, comentó Pinedo.
Este camino los llevó a participar en el proyecto “Sabiduría de los Mayores”, colaborando con diversas organizaciones, como el Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas (PRATEC), que los conectó con una red de personas comprometidas con la reconstrucción comunitaria. El proyecto tiene como objetivo integrar estos saberes dentro de la currícula escolar, de manera que los estudiantes puedan reconocer a sus abuelos como sabios y aprovechar las enseñanzas que han sido heredadas a través de generaciones.
Arauco, por su parte, mencionó la importancia de la educación comunitaria como herramienta para crear vínculos intergeneracionales. “Nuestro objetivo es poder lograr que finalmente la educación oficial, pueda integrar estos saberes ancestrales como parte de sus proyectos de aprendizaje», comentó. En este proceso, el joven tiene un rol esencial como mediador comunitario intercultural, quienes se vuelven mediadores para fortalecer el puente entre generaciones.
Además, Pinedo subrayó cómo estos saberes no solo se limitan a prácticas de agricultura o medicina tradicional, sino que también contribuyen al fortalecimiento de la identidad cultural y la sostenibilidad en las ciudades. “Lo que buscamos es que los jóvenes aprendan a reconocer y valorar las plantas medicinales, a construir huertos urbanos y a utilizar esos saberes para mejorar su vida cotidiana, especialmente en momentos de crisis, como los vividos durante la pandemia”, mencionó.
Muchos jóvenes no sabían ni siquiera de dónde venían los saberes de sus abuelos, pero “al escucharlos, al verlos compartir, se sienten motivados a valorar esos conocimientos y a reconocer la riqueza cultural que traen consigo”, agregó Araujo. Una de las formas de recuperar los saberes ancestrales es la activación de la memoria colectiva.
«Llevábamos agua florida a las actividades, para empezar los rituales y de repente comenzaban: ‘yo me acuerdo de que esto mi mamá me ponía cuando viajaba, cuando me dolía la cabeza, cuando me daba mal de aire’», explicó Pinedo. Este sencillo acto de compartir recuerdos aparentemente pequeños servía como punto de partida para que comenzaran a contar sus historias y transmitir saberes.
Este gesto de dar agua florida, un remedio ancestral que para muchos se convertía en un catalizador de memoria y emoción. A través de este acto, las personas evocaban recuerdos de su infancia, de su vida en el campo, de las prácticas de sanación que usaban en sus hogares. Los jóvenes, al escuchar estas historias, no solo aprendían sobre remedios caseros y técnicas de curación natural, sino que se conectaban profundamente con su herencia cultural. Poco a poco, las voces de nuestros abuelos y abuelas comenzaban a brotar, transmitiendo sus conocimientos de generación en generación.
El proyecto también busca visibilizar el papel de los adultos mayores en la sociedad. “Es crucial que entendamos que los abuelas y abuelos no solo son portadores de sabiduría, sino también agentes activos que deben ser reconocidos como tal en la comunidad”, comentó Paloma. Con este propósito, el proyecto busca promover el respeto y el cuidado de los mayores, y la posibilidad de que jóvenes, gestores y adultos mayores compartan sus historias y conocimientos a través de encuentros como los conversatorios y talleres intergeneracionales.
Durante el programa, la conductora Consuelo Sotelo reflexionó sobre el impacto del reconocimiento de los adultos mayores como sabios en nuestras comunidades. “Hoy se habla de una crisis de valores, pero la apuesta está en recuperar las enseñanzas ancestrales para enfrentar esos desafíos de manera colectiva” destacó. Por ello, el proceso de educación intergeneracional es fundamental para crear una sociedad más justa y solidaria.
Al cierre del programa, se destacó la próxima actividad del proyecto: un mapeo colectivo que se llevará a cabo en diferentes barrios de Lima, buscando visibilizar los saberes ancestrales y la participación de los jóvenes en su transmisión. Este evento estará alineado con la Ruta de la Cultura Libre, un espacio que también incluye actividades en colaboración con WikiAcción Perú y Apu Radio, con el fin de que estos conocimientos ancestrales trasciendan más allá de la palabra y se documenten en plataformas digitales.




