Redes de docentes: tejiendo saberes y conexiones para el futuro educativo

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«El aula no es solo un espacio físico, sino un lugar donde los saberes se tejen juntos.» Así se podría resumir la jornada que se vivió el pasado 19 de mayo en la I.E. 7079 Ramiro Prialé de San Juan de Miraflores. A lo largo de esa mañana, los docentes no solo compartieron conocimientos pedagógicos, sino que construyeron puentes entre generaciones y saberes ancestrales, buscando crear redes que fortalezcan la educación en su comunidad.

El taller, diseñado para la articulación de redes de docentes, reunió a 72 educadores con el objetivo de sensibilizarlos sobre la importancia de integrar conocimientos bioculturales en la enseñanza urbana. Con una mirada crítica hacia los métodos tradicionales, los educadores comenzaron a explorar cómo revitalizar la educación escolar a través de la conexión con las raíces culturales, un desafío presente en muchas instituciones urbanas donde las tradiciones y costumbres se pierden en el día a día.

En este espacio se dio la oportunidad para que los docentes se conectaran con los saberes más profundos de sus raíces. El acto inicial de purificación con agua florida, aunque sencillo, resultó ser un momento de gran significado. Los participantes, con las manos frotadas con el agua, recordaron las enseñanzas de sus abuelos sobre esta costumbre ancestral, que va más allá de la simple higiene: es un acto de sanación, protección y conexión con lo espiritual“Lo utilizan para cuando sienten mareos, para protegerse de los malos aires cuando se van al campo”, compartió una docente, evocando la memoria de su abuela.

Este pequeño gesto marcó el tono del taller, donde la interculturalidad se convirtió en una práctica vivencial. Los docentes participaron en la dinámica del Mapa de Origen, un ejercicio que invitó a cada uno a reflexionar sobre sus propios orígenes, sus historias familiares y los saberes transmitidos por sus ancestros. Así, con tarjetas de colores y lápices en mano, cada participante escribió su nombre y el lugar de donde provenían sus familias. En el reverso de las tarjetas, compartieron sus saberes más personales: platos típicos, medicinas tradicionales, costumbres familiares y su relación con la chacra.

El mapa de Perú, que creció con cada tarjeta colocada, se convirtió en una representación visual de la diversidad cultural que fluye entre los educadores de la ciudad de Lima. “Mi abuelo nos alimentó con hierbas como cola de caballo y salvia. Nos enseñó a curarnos con ellas. Hoy en día me encanta comer quinua, chuño”, relató una docente emocionada. Este tipo de recuerdos compartidos, tan humanos y cercanos, sirvieron para fortalecer el sentido de pertenencia y la necesidad de integrar esos saberes en la práctica educativa diaria.

Educación comunitaria y crítica a los modelos tradicionales

En el taller también se plantearon cuestionamientos profundos sobre el presente y el futuro de la educación en un contexto urbano. A través de una presentación sobre educación comunitaria, se debatió sobre el poco avance en la implementación de la educación intercultural en las zonas urbanas, pese a ser un pilar en la política educativa nacional. El enfoque de los saberes ancestrales se presenta como una solución urgente para enfrentar los desafíos actualescrisis alimentaria, sanitaria y ambiental.

Uno de los docentes participantes, al reflexionar sobre la globalización y el desarrollo, comentó: “El bienestar que conoce el mundo actual se debe a las revoluciones industriales. Y es ahí donde viene la contradicción, porque los países más desarrollados son los que no respetan la naturaleza. Y nos venden todo lo que necesitamos para nuestro bienestar, pero a costa de la naturaleza”. Estas palabras reflejaron la profunda desconexión entre el mundo urbano y el respeto por los ciclos naturales que los pueblos originarios han practicado durante siglos.

El taller, por lo tanto, no solo fue un espacio de aprendizaje académico, sino también un espacio para la reflexión crítica sobre el mundo moderno. Los docentes reconocieron que el currículo tradicional, aunque necesario, muchas veces no aborda las problemáticas reales que enfrentan las comunidades urbanas. De este modo, los participantes se comprometieron a integrar los saberes bioculturales en su práctica educativa, reconociendo que, más allá de los libros y la teoríalos saberes de la comunidad son cruciales para tejer una educación más humana y conectada con la realidad de los estudiantes.

 

El valor de la comunidad y la autogestión

Uno de los temas recurrentes durante el taller fue la necesidad urgente de fortalecer las redes de solidaridad dentro de la comunidad educativaEl fortalecimiento de la vida comunitaria fue identificado como uno de los mayores desafíos que enfrenta la educación urbana en la actualidad. “La ciudad ha perdido mucho de ese sentido de comunidad. Los jóvenes ya no tienen los valores de la solidaridad y la organización colectiva que nos hicieron fuertes en el pasado”, reflexionó Caleb Rosales Villanueva, un joven docente que participó en el taller. Este comentario destacó la desconexión generacional que muchos docentes perciben en su comunidad, especialmente en una sociedad donde la competencia y el individualismo parecen haber reemplazado la colaboración y la comunidad.

El taller también dejó claro que el papel de los docentes no solo se limita al aula, sino que deben ser agentes activos de cambio social. Como expresó David Huamán, estudiante de Ciencias Sociales y participante del taller: “No es solo que se quede en la academia, que se quede en la universidad, que se tenga en la historia. Necesitamos compartirlo aquí, con ustedes, con la gente que lo vivió. Es importante que reconozcamos lo que somos, lo que hemos sido y lo que podemos ser como comunidad”Este mensaje subrayó el valor de la memoria colectiva y la necesidad de actuar sobre ella para construir un futuro mejor.

Al final del taller, se discutió el próximo paso: cómo continuar tejiendo estas redes de docentes para que la educación intercultural no se quede en el discurso, sino que se implemente de manera tangible en cada aula y en cada comunidad. Se habló de crear alianzas estratégicas con la UGEL para expandir este tipo de proyectos, aunque también se reconocieron los desafíos administrativos que ello conlleva. A pesar de las dificultadeslos docentes se mostraron comprometidos con el proyecto y decidieron sumarse a la iniciativa “Sabiduría de los Mayores”, que se expandirá con la incorporación de más de 20 docentes en los próximos módulos de formación.

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